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9/05/05. Perdonarme
si os escribo en castellano,
soy uno de esos nuevos
vecinos venidos de fuera
que, según dijo
una ciudadana de Caldes
(ahora os cuento), “habría
que montar en un tren
y mandarlos para Girona”.
Estuve
el viernes día
6 en la exposición
de los trabajos iniciales
del Plan de Ordenación
del Municipio y tuve que
escuchar ese comentario
en el pasillo de acceso
a la sala del teatro,
en un tono que me hizo
pensar en un pasado donde
no era precisamente Girona
el final del trayecto.
Para más gravedad:
me pareció entender
que se refería
a sus alumnos de “extrarradio”.
Como sé que esa
persona no representa
vuestro sentimiento, voy
a centrarme en el asunto
que me lleva a escribir
esto.
Éramos
unos doscientos. Matizo,
éramos unos ciento
noventa y nueve del pueblo
y uno de una urbanización
que estaba como perdido.
Total, que toma la palabra
el arquitecto responsable
del estudio.
Primero
lo deja claro: > este
pueblo no puede crecer
más de lo previsto
porque no hay agua.
El alcalde
remata: > y además
es mala, que tiene arsénico
y con la nueva norma-tiva
europea sobre la calidad
del agua, mata.
Continúa
el arquitecto: > el
pueblo está bien
y el ayuntamiento lo ha
gestionado correctamente;
el problema es que hay
dos pueblos: el núcleo
y las urbanizaciones.
El alcalde
satisfecho machaca: >
y vamos a hacerles carreteras
para que puedan venir
a comprar y de paso leerse
los carteles informativos
porque no sabemos como
ponernos en contacto con
ellos.
Más
del arquitecto: > los
estudios de evolución
de la población,
en base a la ocupa-ción
del suelo urbano existente,
nos dan una proyección
de población para
el 2015 del doble de la
actual, con un 60% residiendo
en las urbanizaciones.
El alcalde
callado.
Sigue
el arquitecto: > el
futuro del pueblo está
en el desarrollo turístico
y habrá que prever
suelo para un polígono
industrial.
El alcalde
contento: > sí,
porque al vecino que se
levanta, se va a trabajar
fuera y vuelve por la
noche a casa, le tiene
sin cuidado el urbanismo.
Acaba
el arquitecto: > todo
este proyecto preliminar
que estamos presentando
ha de completarse con
la participación
y opinión de los
vecinos y será
expuesto, durante un mes,
para que todos puedan
informarse y expresar
sus opiniones.
El alcalde
remachando: > porque
nosotros estamos aquí
en representación
de los que no dicen nada;
además eso de la
Internet, en este pueblo,
sólo lo usan cuatro.
Sólo
le faltó añadir
“y además
homosexuales”
Afortunadamente,
confío en que el
próximo 30 de Mayo
cumpla su palabra y deje
que otros se hagan cargo.
Espero también
que con él se vayan
de la vida política
del mu-nicipio, aquellos
que no comprenden que
Caldes de Malavella somos
todos. No olvidéis
que os tenemos rodeados,
de la educación
colectiva dependerá
que el collar sea guirnalda
de flores o soga de ahorcado.
En
Caldes de Malavella, a
7 de Mayo de 2004
Angel
Guijarro
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